
Juan González Alacreu
El mar,
la más preferida de todas mis aguas,
hace extraña su ausencia
en un espejismo implacable
conjugado gota a gota en el presente.
Aliento líquido
para la imagen herida en los azules,
soledad y mito que nos separan,
pasión
que me sumerge en el lecho audaz de sus mareas
hasta saciar la sed innata de los veranos.
El mar:
agua para mis raíces,
acentos para el recuerdo de las orillas.
la más preferida de todas mis aguas,
hace extraña su ausencia
en un espejismo implacable
conjugado gota a gota en el presente.
Aliento líquido
para la imagen herida en los azules,
soledad y mito que nos separan,
pasión
que me sumerge en el lecho audaz de sus mareas
hasta saciar la sed innata de los veranos.
El mar:
agua para mis raíces,
acentos para el recuerdo de las orillas.