Francis Millet

Francis Millet

martes, 28 de abril de 2009

Van Gogh y los colores de la noche


Museo Van Gogh, en Amsterdam.
Exposición: del 13 de marzo al 7 de junio 2009


"A menudo, la noche me parece más viva y colorida que el día" (Van Gogh)

Estas palabras del pintor nos hace conscientes de la predilección que sentía por esas horas oscuras, momentos para reflexionar que él consideraba fuente de inspiración y creatividad. Saber esto ha sido un paso más que me acerca a Van Gogh, pero descubro que aún me falta mucho para conocerle del todo. Pienso que siempre habrá un algo en él que quedará desconocido para nosotros, aunque su vida esté reflejada en las cientos de cartas que escribió. Su correspondencia se destaca por la sensibilidad que mostraba en las descripciones de los lugares y los paisajes que le rodeaban. A través de estas cartas conocemos también sus reflexiones sobre arte, colores, religión y literatura, e incluso nos muestran bocetos de sus dibujos y pinturas por realizar. De lo que no hay duda es de que su carácter –a veces introvertido e inseguro de su capacidad artística, y otras veces temperamental, irascible pero también sensible e impresionable- tuvo una gran influencia en el camino que siguió su vida y en las decisiones que dieron por resultado toda su obra, por aquel entonces no valorada ya que en opinión de algunos él no sería capaz de hacer algo de importancia.

El Van Gogh que presenta el museo es un hombre autodidacta, interesado en la esencia de la vida, con amor por la naturaleza y el arte, pero también inseguro de su capacidad y decepcionado en otras ocasiones. Empieza su carrera artística observando a los antiguos maestros, entre ellos Rembrandt. Aprende con la práctica, dibujando paisajes y campesinos, trazos sobrios, siluetas, molinos, puentes, cabañas, Casas de campo, con un ambiente acogedor y algo melancólico, quizás bajo la influencia del poema de François Coppée, Tristement. Se siente atraído por la lectura de Heine, Bretón, Goethe, Victor Hugo. Se ejercita en pintar lo oscuro "que no deja de ser color", y de esta forma realiza su obra Los comedores de patatas con una semblanza oscura y deprimente de la vida rural, tan oscura resultó que pensó en pintarlo de nuevo; no sucedió. A su llegada a París se le presentan nuevas perspectivas de experimentar con los colores al conocer las obras de François Miller, Delacroix y Toulouse-Lautrec y de impresionistas como Edouard Manet, Paul Signac, Claude Monet, que le ponen en contacto con la luz. Y esa luz le sorprende en la Provenza, en Arlés, en La casa amarilla, en Los girasoles.

Siente una especial atracción por los ciclos de la naturaleza, la siembra, el período de floración y la cosecha y su semejanza con la vida del hombre, nacimiento, madurez, muerte. Cipreses, olivos, almendros, campos, en ese paisaje grávido, fértil, desde donde le llega la voz del trigo, encuentra material de inspiración para su obra. De esta etapa hay dos versiones de El sembrador las que muestra el museo. Van Gogh lucha contra los demonios que le agreden apoderándose de su voluntad con ideas de delirio, y sigue pintando, una vez ingresado en el hospital, el espacio que alcanza a ver desde la ventana de su habitación, el jardín, el patio. A su hermano le escribe que, a veces, se levanta de noche para asomarse al exterior y respirar el aire de esas horas silenciosas. Más tarde, cuando esté internado en el hospital de Saint Paul de Mausole, dispondrá de una habitación propia y espacio para un taller de pintura.

Van Gogh tiene preferencia por la noche, a la que asocia con la poesía. Le gusta trabajar en esas horas oscuras de las que dice recibe energía. Esta inclinación por las horas del crepúsculo y de la noche –quizás influencias de una época de luces de gas, farolas y Nocturnos de Chopin- era también una tendencia de la Escuela de Barbizon, admirada y seguida al principio por el pintor, aunque Van Gogh aportó un estilo propio, más llamativo en colores y en el movimiento del pincel. Toda esta exposición de Van Gogh y los colores de la noche está dedicada a las representaciones de esas horas nocturnas y del anochecer, combinándolas con los temas de la vida. Sin embargo, Vincent van Gogh seguía preguntándose cuándo pintará un cielo estrellado, ese cuadro que tiene constante en la cabeza. Decía, "con frecuencia tengo la sensación de que la noche es más rica en colores que el día; violeta, azul y los más intensos tintes verdes". Y lo que podría parecer un imposible, pintar un paisaje en la oscuridad, fue una realidad haciendo uso de la imaginación o quizás los sueños. En La noche estrellada sobre el Ródano, el protagonismo lo alcanzan las estrellas con su halo amarillo y las luces de gas difuminadas en el agua. La silueta de la ciudad de Arlés permanece callada, y unos pequeños toques de verdes y azules iluminan la composición. En primer plano una pareja en su propio sueño. La segunda Noche estrellada fue pintada en las horas del día, desde la ventana del sanatorio de Saint-Demy, trece meses antes de morir. Los trazos son vigorosos, de una fuerza abrumadora. El cielo intenso en el color y en continuo movimiento en espiral, las colinas de Alpilles al fondo y en el centro el pueblo con una torre de aguja en la iglesia, que te hace pensar más en algún lugar de Holanda. El ciprés determina la línea del horizonte. Y siempre presentes las estrellas tal como las soñaba el pintor.

En estas salas del museo se percibe la presencia de un Vincent inquieto, poético con sus pinceles, vulnerable en los sentimientos, que ama el arte por encima de todas las cosas, convencido de su destino de pintor cuando escribe "... y el plan que me he propuesto para mi vida es hacer tántas y tan buenas pinturas y dibujos como pueda". Una exposición única e incomparable sobre la fascinación de Vincent van Gogh por las horas oscuras, el crepúsculo y la noche, y en la que la vida, la naturaleza, la poesía, las emociones, y sus miedos tienen un lugar preferente en su obra, y que aquí se presenta como una precursora del arte moderno por lo llamativo de los colores y lo rítmico del pincel.



http://vangogh.artgroup.com/nl/catalog.aspx?cid=848
http://www.galeries.nl/mnexpo.asp?exponr=41400
http://www.famousartistsgallery.com/gallery/vangogh-sn.html

Anteriormente publicado en: http://alenarterevista.wordpress.com/

5 comentarios:

ernesto51 dijo...

¡Bienvenida! Has vuelto de tus vacaciones, y cargada de fuerza y sabiduría. Un excelente artículo sobre Van Gogh, trabajado y didáctico. Una pena no poder visitarºla exposición citada, pero gracias a ti y tu texto se suaviza la misma.

Gracias Pilar. Saludos.

Syr dijo...

" Tú sabes bien que una de las raíces o verdades fundamentales no solamente del Evangelio, sino de toda la Biblia es " La luz que brilla en las tinieblas". Por las tinieblas hacia la luz. El hullero de Borinage es un tipo particular. Para él no existe el día.Trabaja penosamente a la luz de una lámpara cuya claridad es pálida y descolorida..., pero cuando se dirige al hoyo, con una pequeña lámpara colocada en el sombrero, destinada a guiarlo en las tinieblas, se confía a su Dios.."

( Carta a Théo desde Laeken).

Bienvenida, Pilar

damadenegro dijo...

precioso texto, tienes un estilo muy personal en tus artículos, no dudes que estaré por aqui dentro de muy pronto :)

Marissa Tamayo dijo...

Has esbozado muy bien las características fundamentales de Van Gogh, ese divino loco, que sabe hasta ahora, mucho después que partió de este mundo, hacer vibrar el alma de quién admira sus obras.

Goathemala dijo...

De ese genio siempre me sorprendió tanto la inseguridad que tenía en su arte como su desmesurado talento.

Es imposible no quererle apenas uno se acerca a su obra o persona.

Te pongo una frase que creo que te gustará:

"Y después del paso de Van Gogh por la tierra, ni la naturaleza exterior, con sus mareas, sus climas y tormentas equinocciales puede conservar la misma gravitación."

VAN GOGH EL SUICIDADO POR LA SOCIEDAD. Antonin Artaud