Francis Millet

Francis Millet

martes, 1 de junio de 2010

Carpe diem


Claude Monet (1840-1926)

A veces se ausenta la armonía, y nos dejamos dominar por el impulso visceral que no atiende a razones. Se pierde el equilibrio entre la calma activa y la indiferencia, entre el silencio y las respuestas no escatimadas, verdadera contienda de la que son víctimas nuestras propias emociones. ¿Tendrá razón el filósofo cuando dice que la solución está en apartarnos de los sentidos, y aceptar que sólo es uno e invariable el camino, distanciándonos de la pluralidad? Qué difícil es llegar a un acuerdo cuando las contrariedades son imágenes cotidianas en nuestro paisaje, cuando son arrasadas las ideas en el torbellino de la disconformidad. Los sentimientos se decantan entonces por la lucha serena, controlada, por seguir la filosofía del continuo fluir de los sueños, por dejarse seducir por el atractivo amordazable del corazón. Sólo eso es lo verdadero, lo autárquico, lo que nos ayuda a distinguir lo opuesto del mal. Sólo eso consigue el sosiego, la calma, el placer de vivir el día a día, la recobrada paz.



3 comentarios:

Syr dijo...

Estimo muy apropiado el título y su referente pictórico de Mujeres en el Jardín que pude contemplar en d´Orsey. En una época en que Monet ha perdido a Alice y se siente amenazado por el temor de la ceguera, persigue la instantaneidad del momento, la unidad armoniosa. Intenta detener el tiempo, aprehenderlo y disfrutarlo. ¿ Quizá su jardín de Giverny?.


Saludos

Montarto dijo...

sería un acierto liberarse de las necesidades, pero las necesidades no se pueden liberar de nostros. Por más que tratemos de conciliar pasiones y espíritu la batalla está perdida, cuando caminamos la senda del misticismo nos acaba invadiendo la soledad, y cuando abrazamos la pasión terminamos asfixiados por la ansiedad. Es una paradoja muy lógica.
un abrazo

Baruk dijo...

Esperemos que no se nos ausente nunca la armonía. Característica mágica que lo soluciona todo.

Besos

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