Francis Millet

Francis Millet

lunes, 27 de diciembre de 2010

El año que siempre llega


Vuelve entre delirios de relojes y arrepentimientos. Tan atractivo como todo lo nuevo, sus promesas de una distinta fortuna me retienen con palabras de felicidad y éxito; todo un brindis que me seduce. Sensaciones que me acercan al pálpito de las mejores cosas que yo busco con empeño. Aunque no tengo prisas, es él quien me impone su presencia en noches compartidas con imágenes de cambios y diáfanos amaneceres, pasión in crescendo hasta un futuro que tendrá una conjugación perfecta, un carpe diem tan deseado siempre, una constante hacia lo eterno, que me olvido de estos días blancos en los que necesariamente tengo que dejar huellas. Tránsito que se insinúa con la impronta de los meses y la evidencia tenaz de lo distinto. Cuando se acabe su estímulo me arroparé en trémulos reproches, y él volverá de nuevo a robarme el espacio con la esencia de un declive armónico y sincronizado. Su tiempo se hará entonces pretérito.

4 comentarios:

Syr dijo...

En la mayor parte de las tradiciones espirituales,Pilar, ese momento es considerado como sagrado. Y sin embargo, es otro crepúsculo más que, como cada día, pone a prueba el equilibrio del hombre y la Tierra. No deja, pues, de ser otro momento donde la mezcla de sombra y luz ponen a prueba el coraje de la Tierra para comprobar si es capaz de seguir girando.
Pero si la Tierra no tiene miedo y la noche pasa, nosotros no debemos dejar de brindar para que un nuevo sol vuelva a brillar.

Te deseo un año entero de felicidad. Perdona que no pueda enviartelo por mensajeros, pero es que no puedo envolverlo con el lazo que desearía.

Montarto dijo...

Perfecto.

Baruk dijo...

Que nos llegue cargado de felicidad, y que tu inspiración poetica nunca decaiga!

Feliz Año Pilar.

fgiucich dijo...

Un gran abrazo y muchas felicidades!!!